La Comunicación es un instrumento básico en el Desarrollo de las sociedades al reforzar la identidad de los pueblos y su cultura, difundir conocimientos y valores; la comunicación permite la expresión, la educación, la salud pÚblica y la libertad
La Asociación de Emisoras Municipales y Comunitarias de Andalucía de Radio y Televisión(EMA-RTV) desarrolla desde hace una década proyectos de comunicación para el desarrollo en América Latina, en colaboración fraterna con colectivos, asociaciones y comunidades de los países en los que trabaja.
La Comunicación es un instrumento básico en el desarrollo de las sociedades al reforzar la identidad de los pueblos y su cultura, difundir conocimientos y valores; la comunicación permite la expresión, la educación, la salud pública, la libertad.
"La Comunicación para el Desarrollo, aplicada desde la práctica de la información audiovisual, no es una reivindicación de poética utópica, sino la clave para interpretar una realidad que exige cambios significativos para construir un mundo más justo". (1)
La ausencia de una línea de Comunicación para el Desarrollo en las estrategias básicas establecidas en el catálogo de áreas definidas por los Gobiernos nacional y autonómico, hacía necesario hace una década una tarea intensa, lenta, pero constante de sensibilización sobre los valores democratizadores de la radio, como vehículo troncal o de acompañamiento, para la consecución de una mejora de los indicadores de desarrollo.
El contacto y conocimiento previo con plataformas de comunicación, profesionales, líderes o organizaciones sociales de los países y contextos destinatarios, ha sido una pieza fundamental del cambio de mentalidad.
La constancia de EMA-RTV no ya en reclamar su cumplimiento, sino en recordar a los gobernantes el reconocimiento del derecho a comunicar de la ciudadanía, está sobradamente justificada en la historia reciente de los contextos latinoamericanos.
La comunicación no es un fin en sí mismo; es un vehículo de transmisión de valores, una autopista cuya dirección puede medir la comunidad destinataria y cuyos impactos pueden estar claramente delimitados por sus propios objetivos, basados en un planteamiento transformador de la realidad, sobre el consenso de los objetivos y el referente de los derechos humanos, principios de equidad y de construcción renovada de una idea democrática y pactada del bien común.