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Asoc. de Emisoras Municipales y Comunitarias de Andalucía de Radio y Tv

 

 

 

 

 
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Plataforma de Comunicación para el desarrollo


Grupo de investigación de periodistas solidarios


Sevilla (Andalucía) [España]


Los comienzos de la Plataforma de Comunicación Solidaria

La plataforma de periodistas solidarios se constituyó oficialmente en la localidad gaditana de Chipiona a finales del mes de noviembre de 2002 dentro de las actividades del IV Congreso de Radios y Televisiones, Locales, Públicas y Alternativas organizado por la Asociación de Emisoras Municipales y Comunitarias de Andalucía de Radio y Televisión, y que bajo el título "Derecho de Comunicación y Sociedad del Conocimiento" acogió a más de un centenar de participantes venidos de diferentes puntos de Europa y Latinoamérica.

La constitución de la plataforma nace del trabajo que los medios de comunicación y movimientos sociales realizan cada vez de forma más estrecha; los medios como un espacio de mediación entre la ciudadanía y las instituciones públicas.

Como red y plataforma de acción y compromiso social, este espacio trata de construir una alternativa cultural basada en la cooperación productiva, el fortalecimiento de lazos entre colectivos, asociaciones y medios de comunicación públicos, así como la búsqueda de participación del sector profesional en las instituciones y el tejido asociativo para el desarrollo y la transformación social de progreso. Se trata en definitiva de sentar las bases de un proyecto de construcción de un espacio productivo de movilización social, que aspira culturalmente a potenciar el diálogo de acuerdo a las necesidades radicales de la ciudadanía por medio del ejercicio del principio de responsabilidad social que la función pública de la comunicación presupone.

La función informativa es concebida por los miembros de esta plataforma como un compromiso activo con la justicia social, la libertad y la solidaridad internacional, condiciones políticas que exigen como contraparte la voluntad de implicarse, de ser cómplices en la lucha por otro futuro, integrando estos contenidos dentro de la agenda diaria en la producción de contenidos y ofreciéndolos a la audiencia, facilitando las prácticas dialógicas entre las estructuras mediáticas y la ciudadanía, abriendo los canales de transmisión de información y transformándolos en vías de ida y retorno de información, de intercambios de los flujos informativos en definitiva.

La membresía de la plataforma está integrada por comunicadores de medios de comunicación de Andalucía, comunicólogos y organizaciones de los movimientos sociales andaluces. El comité que coordina las actividades de la Plataforma está integrado por:

  • MANUEL CHAPARRO ESCUDERO: Director General de la Asociación de Emisoras Municipales y Comunitarias de Andalucía de Radio y Televisión (EMA-RTV) y Profesor de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga (UMA)
  • FRANCISCO SIERRA CABALLERO: Director del Instituto Europeo de Comunicación y Desarrollo y Profesor de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Sevilla (USE)
  • BELEN TORRES VELA: Directora del Programa "Solidarios" de la Radio y Televisión Andaluza (RTVA)
  • ANA RIOJA ULGAR: Subdirectora de la Asociación de Emisoras Municipales y Comunitarias de Andalucía de Radio y Televisión (EMA-RTV)
  • MARTA AGUILAR ADAME: Responsable de Prensa de la ONG Andalucía Acoge.
  • ÓSCAR TORO: Responsable de Comunicación de la Fundación Doñana 21.
  • CARLOS GUIMARAES y MANUEL MORENO: Responsables de Proyectos de Sensibilización y Cooperación para el Desarrollo respectivamente de la ONGD andaluza CIC-BATÁ.
  • Desde su creación, la Plataforma ha promovido la creación de una Guía de Proyectos Solidarios; una iniciativa para la elaboración de una guía práctica que sirva como herramienta de trabajo a l@s periodistas, para facilitarles el acceso a contactos alternativos a los convencionales, en la atención a los asuntos de la agenda diaria de trabajo en los medios de comunicación. La homogeneización de las fuentes de información y la prevalencia de un discurso unitario, pueden ser respondidos mediante la popularización de otras instancias informativas que conocen la realidad de primera mano y contienen elementos de análisis suficientes para la aportación de sus perspectivas a la interpretación de los hechos noticiosos a los que tienen que atender los medios. De igual modo, pueden revelar aspectos de la realidad, invisivilizados hasta ahora por quedar al margen de las preferencias de los grandes medios y las agencias informativas de discurso dominante.

    La Plataforma de Comunicación Solidaria se fundamenta en los principios que contempla el documento Comunicación, Redes y Compromiso Social.

     

    | Comunicación, redes y compromiso social,
    Plataforma de Comunicadores Solidarios

    Toda mediación social es producción (práctica y simbólica) de las condiciones de convivencialidad humana. Toda mediación informativa presupone, por lo tanto, una actuación sobre el mundo, una proyección política y cultural de las formas de actividad individual y colectiva que hacen posible el desarrollo social, que modula e instituye el sistema de regulación del orden social. De aquí la importancia de pensar la comunicación como un problema estratégico para la democracia y los derechos humanos. Más allá de la democratización de los medios como servicio público esencial en un régimen moderno de convivencia democrática, la agenda social de la comunicación nos plantea un reto si cabe más importante, una tarea vital culturalmente, una idea matriz que, bajo ningún concepto, debe ser postergada o reducida a la máxima expresión; nos referimos, lógicamente, al sentido radical de la COMUNICACIÓN como comunidad, como vínculo, como constitución intersubjetiva de la vida social. Es precisamente esta lógica sustantiva del "lenguaje de los vínculos" la que inspira originariamente el nacimiento y desarrollo de la Plataforma de Comunicadores Solidarios de Andalucía .

    Como red y plataforma de acción y compromiso social, este espacio trata de construir una alternativa cultural basada en la cooperación productiva, el fortalecimiento de lazos entre colectivos, asociaciones y medios de comunicación públicos, así como la búsqueda de participación del sector profesional en las instituciones y el tejido asociativo para el desarrollo y la transformación social de progreso. Se trata en definitiva de sentar las bases de un proyecto de construcción de espacio público liberador de energías, espacio productivo de construcción de antagonismos y movilización social, que aspira culturalmente a potenciar el diálogo de acuerdo a las necesidades radicales de la ciudadanía por medio del ejercicio del principio de responsabilidad social que la función pública de la comunicación presupone.

    La función informativa es concebida por los miembros de esta plataforma como un compromiso activo con la justicia, la libertad y la solidaridad internacional, condiciones políticas que exigen como contraparte la voluntad de implicarse, de complicarse la vida, de ser cómplices de la lucha por otro futuro, de defender radicalmente la dignidad y la vida humana, tratando en todo momento de realizar la coherencia de los dichos y los hechos, de la teoría y la práctica, del pensamiento y la acción, entendiendo el compromiso como una cultura de la responsabilidad civil, de la radical política de la dialogía, frente a la privación del espacio y la palabra que se teje con las redes de la mixtificación y el fatalismo de la realpolitik. Nuestro compromiso, en definitiva, es el necesario compromiso histórico que trasciende la idea conservadora de Raymond Aron del intelectual como "espectador comprometido", máxime cuando la Sociedad del Espectáculo en la que vivimos depende, para su lógica de explotación y subsunción total por el capital, del conocimiento y la capacidad de producción intensiva de la ciencia y la tecnología, involucrando a científicos, tecnólogos y trabajadores de la cultura en el proceso de apropiación privada de la inteligencia colectiva.

    Frente a esta lógica de devastación y anulación de la potencia creativa de la subjetividad, de la ciudadanía, de la cultura pública, una vida comprometida es una existencia responsable, una vida que sabe decir NO, que es contestataria, que aprende a vivir en la negación de la totalidad, en la permanente defensa de la vida cuando la vida – en palabras de Foucault – se ha vuelto hoy objeto del poder, y más que nunca se torna necesario el empeño utópico colectivo de trascender solidariamente la criminal realidad en otros mundos posibles y habitables a partir del propio esfuerzo, puesto que, como enseñara Castoriadis, no es posible proyecto alguno de transformación social sin vincularlo al ejercicio de autodisciplina que entraña la autorreflexividad y el afán de superación. Como del mismo modo, no es posible construir democracia sin trabajar democráticamente.

    Comprometerse, en este sentido, implica arriesgarse a pensar, a dudar, a ser críticos, a construir sociabilidad en la dialéctica complicada, interna y externamente, de la lucha y el consenso de la razón. Principio de incertidumbre que se torna subversivo, un programa de pensamiento y vida insumisa abierto a la esperanza, como una cultura política imaginada para el abismo de la vida, para todo lo posible. Pues no otra cosa es el lenguaje y la política de la posibilidad, sino la esperanza y el deseo que apunta a lo no real o no realizado, señalando en el mismo acto de enunciación, en el mismo momento de lanzar la palabra el hecho mismo de la existencia de tal posibilidad. Ahora bien, la defensa de otro mundo u otros mundos posibles que están en este solo es justificable históricamente a condición de plantear una estrategia de lucha; esto es, sin la confrontación real e imaginaria de las alternativas políticas existentes, sin proyección histórica, sin voluntad política, sin comunicación productiva y realización material de la palabra liberada no es posible hablar de utopía, ni desde luego de compromiso. Ser un sujeto comprometido por tanto exige un difícil equilibrio entre el realismo y la querencia emancipatoria, entre el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad, y en el mismo sentido un programa de trabajo construido por las múltiples voces, culturas y sectores que tienen que construir la comunicación alternativa de futuro.

    Por ello, esta plataforma nace con la idea de tejer un espacio plural, políticamente diverso y socialmente participativo a fin de hacer posible la cultura replicante y de diálogo como norma de convivencia democrática pues, como argumentara Freire, no puede haber desarrollo ni conciencia emancipada en condiciones de silencio y ausencia de intercambio. En este empeño, nos hemos propuesto articular un sistema de canales horizontales de información que faciliten el acceso en la toma de decisiones a los distintos grupos sociales que conforman la comunidad, construyendo sistemas complejos de información, conocimiento compartido, mapas de fuentes alternativos y lógicas de cooperación comunicacional originales y creativas.

    A riesgo de equivocarnos en la forma de iniciar el camino trazado, la voluntad colectiva de este espacio de interlocución y pensamiento crítico es, desde luego, consciente que, como mínimo, cualquier estrategia de democratización de las relaciones comunicativas en el espacio público pasa hoy necesariamente por nuevas prácticas de reflexividad social e histórica que cuestione las relaciones de poder informacional conocidas. Una herramienta inteligente como esta facilita el primer paso del comunicador en tal dirección. Ahora, es necesario que el esfuerzo sea compartido y proyectado colectivamente.

    Con este trabajo hemos puesto la primera piedra. Esperamos que en la obra se incorporen más profesionales de la esperanza. Aún a riesgo, como decíamos, de equivocarnos.

     

    Sevilla, 19 de mayo de 2003




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