Dos jóvenes condenados a realizar 50 horas de este tipo de penas, alternativas a las privativas de libertad, han comenzado a hacer efectiva la sentencia judicial en el municipio, mientras que otra treintena de menores está a la espera de que se les asigne un destino para hacerlo.
Con estas prestaciones se persigue la integración de estos jóvenes y la concienciación del perjuicio de sus acciones.