Sin embargo y pese a la polémica, hasta hace 20 días, al final de la legislatura, el Ejecutivo Andaluz no ha aprobado el decreto que los regula.
El Gobierno autonómico advierte que estas instalaciones, que pretenden convertir Andalucía en referente turístico del golf, deberán cumplir con unos estrictos requisitos ambientales, urbanísticos y turísticos.
A falta de conocer la letra pequeña de esta normativa, esperada y sujeta a tiras y aflojas durante los últimos años, los colectivos ecologistas vuelven a denunciar que la legislación no atiende a las necesidades turísticas o deportivas del territorio, sino a intereses especulativos. Y todo, en detrimento de nuestro entorno con limitados recursos hídricos.
Ello provoca la procupación personas ligadas a los colectivos conservacionistas como es el caso de José Galán, portavoz de la Red Andaluza Por una Nueva Cultura del Territorio y Paco Puche, presidente Red Andaluza Nueva Cultura del Agua.
Vamos ahora con las propuestas. Gaspar Zarrías, número dos de la lista al Parlamento andaluz por la provincia de Jaén, ha explicado que la postura del PSOE en esta materia se resume en el decreto recién aprobado. A su juicio, permite la consolidación de un segmento turístico que genera más de 500 millones de euros al año y que limita las construcciones urbanísticas para poder conservar los recursos naturales.
El Partido popular asegura que el golf debe estar vinculado al medio ambiente y la sostenibilidad, y que debe apostarse por un crecimiento ordenado.
Para IU se debe desligar de todo golf y urbanismo. Además, desde la coalición exigen que el agua que se utilice sea reciclada y, en ningún caso, de riego o potable.
Para Coalición Andalucista, el decreto de campos de golf de Andalucía llega mal y tarde y piden equilibrio entre construcciones urbanísticas y sostenibilidad.
Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía apoya una legislación que evite que estas infraestructuras se conviertan en el camuflaje de la especulación urbanística. Además aseguran que denunciarán ante la UE que se estén utilizando para la construcción de estos campos de golf fondos comunitarios destinados para el regadío.
Por último Los Verdes han anunciado, de nuevo, que de llegar al Gobierno, derogarán el recién aprobado decreto que regula los campos de golf por otro que, en verdad, evite la especulación y los malos usos del agua.
En resumen. Todos los partidos hablan de desligar el urbanismo y los campos de golf, de crear infraestructuras respetuosas con el medio ambiente, pero cambian las formas. Mientras los socialistas defienden los criterios del decreto que acaba de aprobar el gobierno autonómico, el PP y Coalición Andalucista exigen construcción ordenada.
IU, Ciudadanos y Los Verdes, en cambio, se centran en el apartado relativo al regadío. Y demandan que se evite el derroche y malos usos de los recursos hídricos.