El principal motivo de la ruptura de las negociaciones se debe a que el acuerdo contemplaba la recolocación indefinida de 15 trabajadores en la Empresa Pública de Gestión Medioambiental, EGMASA, para cubrir tareas del Plan de Abandono de la mina, mientras que los sindicatos querían ampliar el número de beneficiados hasta 43, y los empleados, por su parte, reivindican la estabilidad laboral para los 75 trabajadores.
Ante la actitud de la administración, que asegura que ha cumplido el Protocolo de 2002, ofreciendo a los trabajadores garantías de recolocación a todos, los ex mineros mantienen que la Junta está esquivando su responsabilidad. Por lo que han anunciado el inicio de una huelga de hambre, el próximo 5 de noviembre, en señal de protesta ante esta situación.