La provincia de Málaga sigue sin contar con una solución a su déficit hídrico. Han pasado 18 meses desde que se anunciara una profunda revisión del modelo de gestión del agua y, salvo periodos puntuales, ni la Junta de Andalucía ni el Gobierno central han reducido la dependencia de la provincia de sus embalses.
Las obras de desalación y de reutilización de aguas residuales, sumandos de la fórmula anunciada para garantizar el abastecimiento, apenas han avanzado desde 2005, el año de la puesta en marcha de la desalinizadora de El Atabal, en Málaga, y de la desaladora de Marbella.