Los motivos de que la mitad de los municipios no hayan puesto en marcha el denominado ciclo integral del agua se deban a que no cuentan con las estaciones depuradoras necesarias o a los altos costes para poner en marcha las instalaciones con las que ya cuentan los ayuntamientos.
De esta forma cerca de 400.000 ciudadanos de la provincia aún vierten sus aguas residuales a los cauces de los ríos, una situación que afecta a ciudades de medio tamaño como Écija, La Rinconada o Morón de la Frontera.