La lectura y la interpretación de estas noticias debe hacerse siempre desde un punto de vista crítico, porque los mensajes pueden inducir al racismo y a la xenofobia.
Expresiones como “avalancha de indocumentados” o “inmigración ilegal” y hablar del colectivo asociándolo a sucesos o junto a noticias sobre delincuencia sólo contribuyen al rechazo social de quienes llegan a nuestro país para buscar alternativas de vida. En estas cuestiones han coincidido los expertos que este fin de semana se han dado cita en Rute, en la provincia de Córdoba.
Se trata de las primeras Jornadas de Comunicación e Inmigración, organizadas por nuestros compañeros y compañeras de Radio Rute y que han contado con expertos en comunicación e inmigración como Manuel Chaparro, director de esta casa, EMARTV, Nieves García Benito, profesora de Historia en Tarifa o Marta Aguilar, de Andalucía Acoge.
El balance de participación es muy positivo y las conclusiones del debate también lo han sido, en su opinión porque ponen de manifiesto la necesidad de cooperación entre todos para mejorar las condiciones de vida de los extranjeros y extranjeras que vienen a vivir entre nosotros.
Especial trascendencia tiene el papel de los gobiernos locales que, no siempre tienen recursos para atender sus necesidades y que necesitan formación para la sensibilización social.
Por otro lado, más de un centenar de alcaldes y alcaldesas de los países miembros han firmado la Declaración de Sevila, en la que demandan más fondos por parte de la Unión Europea y de los gobiernos nacionales para afrontar la integración de personas inmigrantes y favorecer su inclusión social. La cita forma parte de la agenda del Comité Director del Consejo de Municipios y Regiones de Europa cuyo presidente, el alcalde de la Haya, Wim Deetman, ha asegurado que los ayuntamientos tiene la tarea de desarrollar políticas integrales, para lo que necesitan la cooperación no sólo de los gobiernos nacionales sino de la UE.
El presidente de la Federación española de Municipios, Heliodoro Gallego, ha asegurado que en Europa residen entre siete y ocho millones de emigrantes un fenómeno que se ha convertido en la cara humana de la globalización y que, al final, son los ayuntamientos las organismos que tienen que resolver muchas cuestiones del día a día, cuando ni tienen competencias ni fondos.