Es la filosofía de muchas asociaciones andaluzas que desde hace unos años tratan de vertebrar una actividad cultural cercana y accesible a toda la ciudadanía.Precisamente estos días, la Casa Invisible de Málaga celebra sus tres años de vida. Trata de demostrar en su día a día que existe una tercera vía donde la participación ciudadana es capaz de crear, producir y gestionar cultura de otra forma.
Intercambio de idiomas, talleres de yoga y teatro, percusión africana, conciertos de jazz y proyecciones cinematográficas son algunas de las ofertas que allí se realizan. Además, con la ayuda de vecinos y vecinas del centro histórico, se elabora un mapa político que pretende visibilizar los problemas y necesidades que existen en la localidad. Un lugar donde la ciudadanía puede ser protagonista y generadora de cultura, y no sólo espectadora.
Estas acciones también se realizan a menor escala en otras ciudades andaluzas. El enjambre sin Reina de Sevilla es un ejemplo. Un centro público, que realiza actividades, comidas populares ecológicas, talleres y ciclos de cine. Cuenta además con la tienda libre, un lugar donde se pueden intercambiar objetos usados.