En la actualidad hay más de 200.000 trabajadores inmigrantes en Israel, más de la mitad indocumentados.
El gobierno pospuso esta decisión hasta hace dos semanas, cuando anunciaba que podían quedarse 800 niños y niñas que hace más de cinco años que viven en Israel, hablan hebreo y van a la escuela. Los otros 400, la mayoría menores de cinco años, sólo pueden quedarse hasta fines de este mes y marcharse con sus padres de forma voluntaria. El Ejecutivo israelí ha anunciado que de lo contrario los va a expulsar o repatriar al país de origen de los mayores.