Se trata de un instrumento, usado por los ecólogos, para medir el consumo de los recursos energéticos de una sociedad. Este indicador, permite cuantificar el impacto de nuestro modelo energético sobre el entorno natural.
Por ello, se trata de una herramienta útil en la gestión ambiental. Según los expertos, existe un desequilibrio en los niveles de consumo energético de los diferentes países. Lo que da lugar, a una situación de inestabilidad. Con técnicas como la huella energética, se pueden trazar estrategias para reducir el consumo de los países más derrochadores. Por el momento, España no se encuentra es esa lista. Desde diferentes colectivos ecologistas, denuncian la falta de políticas reales, destinadas a controlar los niveles de consumo energético de países como China o Estados Unidos.
Estos gobiernos, no están dando prioridad a las energías renovables, debido en parte, a los fuertes intereses económicos, que hay entre las empresas y los estados.
n dato: los mayores porcentajes de la huella energética proceden de los bienes de consumo, el transporte, la agricultura, y sectores como el de los servicios o la agricultura.