Los cadáveres, hallados en un rancho del estado de TAUMA LIPAS pertenecen a inmigrantes latinoamericanos de diversa procedencia cuyo objetivo último era cruzar la frontera de Estados Unidos.
Esta hipótesis se basa en el testimonio de un superviviente de la masacre, que afirma que la mayoría de los fallecidos eran brasileños y ecuatorianos. Amnistía Internacional exige que se esclarezcan los hechos.