El gobierno de Brasil ha concedido la licencia medioambiental para desarrollar una controvertida presa hidroeléctrica en el corazón de la selva amazónica
La central va a ser la tercera más grande del mundo, por detrás de la de Itaipú, que comparten Brasil y Paraguay.
El ejecutivo brasileño sostiene que este tipo de plantas son vitales para asegurar el suministro eléctrico en la próxima década. Grupos ecologistas y poblaciones indígenas se oponen a estos proyectos. Las comunidades aborígenes sostienen que el proyecto representa una amenaza a su modo de vida.