A las once de la mañana, la clase trabajadora, responsables políticos y agentes sociales han secundado en toda Andalucía, el paro de cinco minutos convocado por UGT y CCOO. Poco después, al mediodía se han realizado concentraciones en los principales municipios andaluces.
Tres son las reivindicaciones básicas: hacer visible la economía sumergida, crear un empleo pleno y seguro, y la lucha por la igualdad real entre hombres y mujeres.
Sin embargo, éstas no son las únicas demandas. Este año, a la Jornada Mundial por el Trabajo Decente se le une otro motivo: la oposición contra la directiva de las 65 horas laborables propuesta por la Unión Europea.
El proyecto, presentado por la Comisión Europea, ha recibido en todo momento el rechazo de los sindicatos. Consideran que esta medida supone el mayor ataque contra los trabajadores desde la creación de la Unión. Para el sindicato UGT, el aspecto más preocupante de la directiva es que introduce una regresión en la protección de los derechos de los trabajadores.
Desde UGT consideran que la futura directiva no está siquiera en consonancia con los Tratados Europeos y con la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión. Una visión compartida por CC.OO. Francisco Carbonero, secretario general del sindicato en Andalucía, denuncia que desde Europa se está haciendo muy poco por la defensa de los derechos de los trabajadores. Carbonero pide cooperación entre los distintos partidos para evitar lo que considera una marcha atrás en la historia.
Desde el plano político también se han lanzado críticas contra esta directiva. Desde el Gobierno central, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, ya afirmaba que esta posible ampliación de la jornada laboral a 65 horas semanales es un disparate y añade que esta medida puede afectar mucho a empresas y trabajadores.
Por su parte, Diego Valderas, coordinador regional de Izquierda Unida, se reunía en las últimas semanas con los secretarios generales de UGT y CC.OO. Un encuentro tras el que Valderas aseguraba que su formación defenderá iniciativas tanto en el Parlamento como en los ayuntamientos contra esta directiva. A su juicio, la clase trabajadora no puede ser la víctima de la crisis.
También el presidente andaluz del PP, Javier Arenas, ha tenido palabras contra esta directiva. El día 23 de septiembre, tras reunirse con los sindicatos, dejaba claro que este asunto será objeto de debate en el Parlamento andaluz gracias a una moción presentada por su partido. Además, expresaba el compromiso del Partido Popular con la concertación social y la prevención de riesgos laborales así como su posición contraria a la directiva de las 65 horas.
La jornada de protesta por un trabajo decente se ha secundando en 155 países. Los sindicatos recuerdan que 12 millones de personas padecen condiciones de esclavitud en el mundo y que 200 millones de niños trabajan, en lugar de ir a la escuela.
En nuestra Comunidad, la cita coincide con un momento en el que se registra el mayor número de parados desde hace 11 años. A ello se une el aumento de las tasas de temporalidad, los bajos salarios y las altas cifras de siniestralidad laboral.