Después de quince días de conversaciones y escasos avances, el llamado "diálogo nacional" está paralizado porque los opositores se niegan a seguir conversando en medio de lo que consideran un clima hostil y de persecución por parte del Gobierno hacia líderes y simpatizantes de la causa autonomista.
La detención en Tarija de un activista acusado de atentar contra un gasoducto durante las protestas de septiembre ha provocado la reacción de los líderes, que dicen ahora, sentirse perseguidos y amenazados por el Gobierno.