Los últimos datos oficiales son aterradores: más de 90.000 casas han sido destruidas y otras 430.000 han sufrido daños severos. En total, más de medio millón de viviendas afectadas, un 15% de las que existen en la isla. Este dato permite estimar el número de damnificados en unos dos millones de cubanos.
Miles de militares y decenas de miles de movilizados trabajan en la reparación de casas particulares, escuelas y fábricas, mientras la ayuda internacional comienza a llegar al país.
Hoy aterrizará en La Habana un avión español con 21 toneladas de ayuda humanitaria. Dos terceras partes son alimentos y el resto material de emergencia, desde tiendas de campaña a equipos para potabilizar agua.
El Gobierno cubano volvió ayer a pedir a Washington que decrete una suspensión de las restricciones del embargo que le impiden comprar mercancías para paliar los daños de los huracanes. Las autoridades también solicitaron que se permita a bancos e instituciones norteamericanas dar créditos a Cuba, "normales en todas las operaciones comerciales", para financiar las compras.