Este acuerdo establecía que los regantes no tendrían que abonar las nuevas tarifas hasta el mes de octubre.
El objetivo era que los agricultores tuvieran un plazo para contratar con las Industrias Eléctricas en el “mercado libre”.
Sin respetar el acuerdo las compañías eléctricas han empezado a facturar consumos energéticos del regadío, con incrementos de más de un 60%.
Por otra parte, ASAJA ha criticado la actitud de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España, por firmar un acuerdo con algunas eléctricas con la excusa de favorecer sus intereses.