El departamento peruano de Ica ha vivido el primer aniversario del devastador terremoto del año pasado ensordecido por el ruido de las cacerolas y manifestaciones de damnificados que exigen al Gobierno rapidez en las labores de reconstrucción y más ayudas.
Los manifestantes llegaron hasta la plaza principal de Pisco, la ciudad más afectada por el terremoto que hace un año provocó la muerte de más de 500 personas y la destrucción de miles de viviendas. La zona luce aún como un territorio bombardeado.
El Gobierno de Alan García afirma que hasta la fecha se ha invertido en la reconstrucción de las zonas afectadas 1.123 millones de soles (unos 384 millones de dólares). Pese a ello, muchos damnificados en Pisco aún viven en pésimas condiciones.