Sin embargo, a pesar de los avances en estos sectores, los niveles de desempleo del colectivo de personas discapacitadas siguen siendo elevados. Los datos del Instituto Nacional de Estadística revelan que una de cada tres personas con discapacidad está desempleada.
En Andalucía, el paro dentro de este colectivo afecta, sobre todo, a las mujeres, duplicando al de hombres sin trabajo. Amparo Ríos, presidenta de la Agrupación Provincial Sevillana de Asociaciones y Entidades de Personas con Discapacidad Intelectual, asegura que la explicación a esta situación es compleja.
El número de discapacitados sin empleo es mucho mayor en España que en el resto de Europa. Las tasas de paro afectan por igual a las personas con discapacidad intelectuales y físicos.
Gonzalo Rivas, secretario general de la Confederación Andaluza de Discapacitados Físicos, afirma que el principal problema es el desconocimiento generalizado que existe acerca de las habilidades laborales de las personas discapacitadas. Por ello, apuesta por la completa integración de este colectivo.
Por su parte, Francisco Alonso, presidente de la Confederación Española de Organizaciones a favor de las Personas con Discapacidad Intelectual, afirma que es necesario que se contrate el porcentaje mínimo de trabajadores en estas circunstancias, exigidos por la Administración.
Según estas asociaciones, es importante dar a conocer la situación de este sector, y poner en marcha más campañas de sensibilización. Aseguran que el trabajo no sólo les reporta beneficios económicos.
Tanto las organizaciones que trabajan con discapacitados físicos como intelectuales coinciden en señalar que, pese a los avances, queda mucho por hacer para mejorar la situación laboral de estas personas.