El Gobierno que preside Lula Da Silva asegura que la actividad de estas empresas se desarrollará a un ritmo, que no comprometerá la salud de la selva. Con esta iniciativa privada serán entregadas, por 40 años, más de 200 mil hectáreas.
Las comunidades locales ya han manifestado su temor de ser excluidas de sus tierras y de su fuente de ingresos, que proviene, sobre todo, de la explotación de la castaña de Pará y otros productos de gran valor ecológico.
El gobierno brasileño ha anunciado que su intención es privatizar 25 millones de hectáreas de selvas públicas hasta 2010.