Con este programa se pretende no sólo concienciar a los niños y niñas sobre sus propios derechos sino también a sus padres.
El juego consiste en ir tirando por turnos un dado gigante con el que podrán avanzar por las casillas que contienen sus derechos. Según en qué casilla caigan, deberán realizar una prueba. El presidente de la fundación, Francisco Mena, valora positivamente este proyecto.