Una disminución que ha contribuido a una caída del 44% de la mortalidad infantil.
Los datos muestran que el incremento del nivel de escolarización de las madres y de la renta media de la familia, la ampliación del programa Salud de Familia y la Bolsa Familia, una ayuda económica de la que disfrutan 45 millones de brasileños, son políticas de efecto acumulativo que permiten mejorar la alimentación infantil en el país.