Un acuerdo que permite además denunciar estas situaciones con mayor rapidez, sin esperar el informe de la Inspección de Trabajo, y castigar a los infractores con multa y penas de prisión de entre 6 meses y 3 años de cárcel.
Con este nuevo protocolo de actuación, los sindicatos disponen de un interlocutor en cada provincia para acudir a la Fiscalía correspondiente, con potestad para abrir diligencias que supongan la intervención de la Policía Judicial, y paralizar los trabajos en los que se detecten riesgos para los trabajadores.