Ortega ha calificado de contraproducente hablar de producción de biocombustibles ante la escasez y los altos precios de los alimentos. Además, de los considerables daños al medio ambiente que, según Ortega, esta practica produce.
Uribe, por su parte, ha defendido que los biocombustibles generan riqueza y empleo, aunque advierte que este tipo de producción energética nunca puede interferir a la destinada a la alimentación.
Este desencuentro se produce días después de que ambos mandatarios intercambiaron acusaciones en torno a la acogida que Nicaragua daba a tres sobrevivientes del ataque militar colombiano a un campamento de las FARC en Ecuador.