La declaración final del encuentro propone a los Gobiernos, entre otras medidas, incrementar la producción de alimentos destinando a la agricultura mayores recursos financieros para lo que se ha propuesto abrir una cartera agrícola con un capital inicial de más de 100 millones de euros.
Durante la clausura los representantes de las naciones participantes han culpabilizado de la crisis alimentaria mundial al neoliberalismo, al libre comercio y a Estados Unidos.